Hablamos con Lucas Balbarani, Head Project Manager IT sobre gestión del cambio, eficiencia de procesos, integración de sistemas y el reto de construir estructuras ágiles en un contexto de crecimiento y evolución constante.
El rol de Head Project Manager IT – Transformación Digital es cada vez más estratégico. ¿Cómo defines tu impacto dentro de Finlight?
El reto está en hacer que las cosas pasen… pero que pasen “con sentido”. En Finlight no solo ejecutamos proyectos, sino que tomamos decisiones constantemente sobre dónde invertir tiempo, dinero y foco. Mi rol es asegurar que la tecnología no sea un fin en sí mismo, sino una herramienta clara para crecer, escalar y operar mejor.
Muchas veces eso implica decir “no”, simplificar o replantear. Porque transformar no es hacer más, es hacer mejor.
¿Cómo se impulsa la innovación desde un área de gestión de proyectos tecnológicos?
La innovación tecnológica debe ser ordenada y orientada a resultados. Desde mi posición, promovemos metodologías ágiles y una cultura de mejora continua que nos permite probar, aprender y escalar rápidamente. Además, analizamos constantemente nuevas soluciones tecnológicas que puedan integrarse con nuestra plataforma, siempre con un enfoque claro: generar impacto real en el negocio y no innovar por innovar.
En un entorno como el de Finlight, ¿qué papel juega la comprensión del negocio en la toma de decisiones IT?
Es fundamental. La transformación digital solo tiene sentido si está alineada con las necesidades del negocio. Por eso, dedicamos mucho esfuerzo a entender los procesos de originación, las necesidades de nuestros partners, los activos que operamos, los procesos contables y financieros, la experiencia del cliente final… Esto nos permite priorizar correctamente y diseñar soluciones tecnológicas que realmente aporten valor, especialmente en segmentos como B2C y Pyme, donde la agilidad es clave.

La adaptación de sistemas suele ser uno de los mayores desafíos. ¿Cómo lo abordáis?
La adaptación de sistemas siempre es un reto… pero se vuelve especialmente interesante cuando tienes que integrar realidades distintas. Por ejemplo, en nuestro caso, trabajar con entornos internacionales como UK nos ha obligado a convivir con modelos, procesos y herramientas diferentes, y ahí es donde realmente se pone a prueba la arquitectura y la forma de trabajar.
Lo abordamos con una mentalidad muy pragmática: construir integraciones flexibles, priorizar lo crítico y asumir que no todo tiene que ser perfecto desde el día uno. Y algo importante: no solo integras sistemas, integras formas de pensar. Ahí está el verdadero desafío.
¿Qué tipo de proyectos de eficiencia de procesos estáis liderando actualmente?
Estamos muy enfocados en la automatización inteligente de procesos, especialmente en áreas como la gestión de expedientes, mantenimiento de activos o la originación de operaciones. Esto incluye desde la optimización de workflows hasta el uso del dato para mejorar la toma de decisiones. El objetivo es reducir tiempos, minimizar errores y permitir que los equipos se enfoquen en tareas de mayor valor añadido, aumentando así la eficiencia global de la organización.
¿Cuál consideras que es el mayor reto en la transformación digital hoy en día?
El mayor reto hoy es convivir con el cambio constante sin perder el control, especialmente en entornos como el nuestro, donde las decisiones pueden cambiar rápido, necesitas ser muy flexible, pero a la vez mantener una estructura que no se rompa.
A mí personalmente me gusta ese contexto. Es exigente, sí, pero también es donde más valor puedes aportar: cuando hay incertidumbre, cuando hay que priorizar rápido y cuando hay que tomar decisiones con información incompleta. Ahí es donde se nota realmente el rol.
¿Cómo es trabajar en un entorno “flexible” frente a una estructura más tradicional?
Es un entorno mucho más dinámico, donde las prioridades cambian rápido y hay menos capas de decisión. Eso exige ser muy flexible, pero también muy resolutivo. No puedes quedarte esperando a que todo esté definido.
A mí me gusta especialmente porque te obliga a estar cerca del negocio, entender el impacto de cada decisión y adaptarte constantemente. No es para todo el mundo, pero si te gusta construir, es el mejor sitio.
¿Cómo gestionas cambios repentinos de dirección o prioridades?
Con naturalidad… porque es parte del juego.
En entornos de crecimiento, cambiar de dirección no es un problema, es una señal de que se está ajustando el rumbo. Mi trabajo es absorber ese cambio, traducirlo rápido a ejecución y evitar que genere caos en los equipos. Y también poner un poco de criterio: no todo cambio tiene el mismo impacto, y ahí es donde entra la experiencia.
¿Qué valor aporta una PMO en entornos tan dinámicos?
Aporta estructura sin frenar la velocidad. Muchas veces se piensa que la PMO es control, pero bien hecha es lo contrario: es lo que permite avanzar más rápido porque reduce el ruido, ordena prioridades y da visibilidad. En entornos dinámicos, eso es clave.
¿Qué te motiva personalmente de tu rol?
Me motiva construir. Ver cómo algo que empieza como una idea o un problema se convierte en un sistema, un proceso o una mejora real.
Y especialmente en contextos exigentes, donde hay presión, cambios y decisiones rápidas… ahí es donde más disfruto. Porque es donde realmente sientes que estás aportando.
“En Finlight entendemos la transformación digital como algo muy práctico: menos teoría y más ejecución. Se trata de conectar sistemas, ordenar procesos y ayudar a que la empresa funcione mejor cada día. Y en entornos exigentes, con cambios constantes, es donde realmente se pone interesante. Porque al final, llevar el timón con el mar en calma es fácil… lo divertido es cuando hay olas.” – Lucas Balbarani


